Bienvenido a APEA

Cristina Larrea Killinger & Mònica Martínez Mauri (Eds.). Editorial UOC, 2012. Incluye textos de: Maite Marín; Pablo Palenzuela; Lorenzo Mariano Juárez; Maria Eugenia Mellado; Ricardo Sánchez y Caterina Gozzoli; Jesús Sanz Abad; Raquel Sánchez Padilla; Víctor Bretón, Mònica Martínez, Albert Roca, Javier Martínez, Gemma Casal.

¿Qué piensan las poblaciones locales de los proyectos de desarrollo y los cooperantes? ¿A quiénes benefician los programas de cooperación al desarrollo? ¿En qué se fundamenta el modelo alternativo del «Buen vivir»? ¿El turismo contribuye a la mejora de las condiciones de vida de los países del sur? ¿Dónde se pueden cursar estudios de antropología del desarrollo en el Estado español? Éstos son algunos de los interrogantes a los que trata de responder este libro. Los ocho capítulos que integran este volumen son una muestra del alcance de la investigación antropológica sobre la cooperación internacional al desarrollo en el Estado español. Todos ellos son fruto de la consolidación de estudios —críticos u orientadores— con base etnográca, en países como Ecuador, Guatemala, Panamá y Sudáfrica. Se trata de contribuciones antropológicas que conciben de forma distinta el quehacer del desarrollo, y que muestran la necesidad de superar la dicotomía práctica vs. crítica.


El V Congreso de la Asociación Portuguesa de Antropología tendrá lugar entre el 9 y 11 de septiembre de 2013 en el campus de la UTAD en Vila Real. El tema del congreso será “La antropología en Contrapunto”. El Congreso está organizado por la Asociación Portuguesa de Antropología.

¿Cómo relacionamos lo que hacemos, escribimos y proponemos en antropología, con la antropología?

Sin pretender subalternizar la multiplicidad de temas y problemas que guían la actividad de los antropólogos – bien se centren en colectivos humanos y en las transacciones entre personas sociales, las representaciones del mundo y los actos de comunicación, las relaciones entre los seres humanos y diversos no humanos (animales, naturalezas, sustancias, objetos, tecnologías, deidades, antepasados, etc.) o en cualquier otro ámbito -, la pregunta clave que orienta este congreso se traduce en un doble desafío.

El primero es cuestionar la relación que existe entre cada una de nuestras investigaciones en antropología y el conjunto de la tradición reflexiva, a la que llamamos de antropología, en cuyo nombre se construyeron y siguen desarrollando múltiples lenguajes teóricos, metodológicos y empíricos, a su vez sujetos a una pluralidad de interpretaciones. El segundo propone una reflexión sobre la articulación entre la antropología en cuanto búsqueda de la comprensión de la condición humana y la antropología en cuanto tradición disciplinaria que ha contribuido decisivamente para proyecto antropológico más amplio.


Después del interés despertado por las I Jornadas de Antropología Aplicada a la Cooperación para el Desarrollo, que se realizaron en la Universidad Complutense de Madrid en marzo de 2012, en esta nueva convocatoria nos gustaría ampliar las posibilidades de participación invitándoos a hacernos llegar vuestras propuestas de comunicaciones sobre “experiencias, aportaciones y contratiempos” en antropología aplicada al desarrollo y la cooperación.


En los últimos quince años, los estudios aplicados al desarrollo han ido cobrando peso dentro de la antropología en el estado español. Estas investigaciones han abarcado multitud de ámbitos de estudio como salud, género, turismo, educación, ecología, pueblos indígenas, desarrollo tecnológico, emprendimientos productivos y empresariales, migraciones, y desarrollo tecnológico entre otros, y han tenido un carácter muchas veces local –tanto fuera como dentro de España- y otras transnacional, como en el caso del codesarrollo o de los análisis de salud, empresas y redes de comunicación globales.

La antropología del/para el desarrollo, aparte de realizar una fuerte reflexión crítica sobre el paradigma desarrollista y sus presupuestos etnocéntricos, es una de las ramas donde más trabajo aplicado se ha llevado a cabo. En una tradición como la española, donde la antropología ha estado fundamentalmente ligada a la academia, y en unos tiempos como los que corren, cuando se están formando las primeras promociones de graduados en antropología social y cultural en un contexto desesperanzador de crisis económica y altísimo paro juvenil, es más necesario que nunca hablar de las posibilidades y desafíos que la antropología aplicada abre en términos profesionales en el ámbito del desarrollo y la cooperación.


La Fundación Igualdad Ciudadana creó en el 2010 los PREMIOS IGUALDAD-FIC para reconocer y visibilizar la labor de entidades sin ánimo de lucro, empresas, e instituciones públicas que trabajasen a favor de la inclusión y la igualdad de las personas en situación o riesgo de exclusión social en la Comunidad Autónoma de Extremadura.

Los premiados en las tres primeras ediciones fueron la Fundación Secretariado Gitano, Consejería de Salud y Política Social, Servicio Extremeño de Salud, Fundación Obra Social “la Caixa”, Grada Ocio y Deporte S.L., MRW, AVIMEX, AntropologíaVisual.Info y SEPAD del Gobierno de Extremadura. Siempre en colaboración con el Gobierno de Extremadura, el Año Europeo en curso y organizaciones como la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social.

Los premios relativos al año pasado se entregaron en diciembre de 2012. Entre los ganadores, como habéis podido leer antes, estuvo la empresa AntropologíaVisual.Info, que resultó premiada por el proyecto Cenicientas 3.0, en el que APEA colaboraba en el asesoramiento y realización de la investigación de campo.




Este proyecto nace de la inquietud de un grupo de jóvenes habitantes del barrio de Lavapiés, fascinados con la amalgama cultural que les rodea y comprometidos en varios de los ámbitos en que deriva la vida de este histórico enclave madrileño.

Su intención era la de registrar esa multitud de formas de vida en sus múltiples detalles y, precisamente, es ésta la idea que ha guiado el proyecto desde el principio. De esta forma, se desarrolló pensando en que debían ser los propios ocupantes, bien vecinos, bien trabajadores, quienes debían aportar su historia personal e impresiones acerca del barrio.

 

Además, todas estas historias, obviamente contemporáneas, a lo sumo de principios de siglo xx, debían contraponerse a un recorrido por la historia de Lavapiés, centrándose en los momentos fundamentales que contribuyeron a su desarrollo, para, de esta forma, completar esa visión global del barrio.

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