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El próximo día 22 de noviembre, la Casa de la Ciencia-CSIC de Sevilla (antiguo Pabellón de Perú) acogerá la celebración de la quinta edición de las Jornadas OPAM. Como viene siendo habitual las Jornadas se estructurarán en dos mesas redondas y estarán precedidas por la Conferencia Anual OPAM, que este año correrá a cargo de Eliseo Aja, presidente del Consell de Garanties Estatuàries de Catalunya.

En esta quinta edición, las Jornadas anuales del OPAM están centradas principalmente en analizar los principios y los procedimientos que vertebran y regulan las actuaciones de los poderes públicos en materia migratoria, con especial énfasis en la colaboración interadministrativa. 

A este tema se dedican la ponencia inaugural, protagonizada por Eliseo Aja Fernández, gran conocedor de la normativa en materia migratoria y presidente del Consell de Garanties Estatuàries de Catalunya, y una de las dos mesas redondas.


Reflexión sobre las responsabilidades que tienen lxs antropólogxs a la hora de desarrollar su trabajo. Francisco Cruces Villalobos, Elena Hernández Corrochano, Ángel Díaz de Rada Brun, profesores del Departamento de Antropología Social (UNED).

El Grado en Antropologí­a Social y Cultural impartido en la UNED ofrecerá al estudiante una formación con los siguientes objetivos básicos:



El próximo día 12 de noviembre arranca en Navalmoral de la Mata la XIX edición de los Coloquios Histórico-Culturales del Campo Arañuelo 2012, que este año se celebran bajo el epígrafe: Memoria del Agua. El Impacto del Embalse de Valdecañas. En concreto el encargado de iniciar los citados encuentros es el director del Museo Nacional de Arte Romano de Mérida, José María Álvarez Martínez, que participa fuera de concurso con el trabajo titulado “La influencia de Roma en Extremadura”.

Al día siguiente, martes, la ponente será la Cronista Oficial de Jaraíz de la Vera, Martiria Sánchez, que hablará de “Las Cortes de Cádiz, y el liberalismo en el Siglo XIX, en Jaraíz de la Vera”. El miércoles, 14 de noviembre, estará sobre el estrado, Manuel Trinidad Martín, con “La reconstrucción de la identidad perdida de un pueblo bajo las aguas: Talavera la Vieja, 1963-1994”.

El jueves 15, el turno es para Francisco Vicente Calle Calle, que tratará: “Aproximación a los signos lapidarios de la Iglesia de Santa María de Jaraíz de la Vera”.

Domingo Quijada abordará “El bicentenario constitucional: Diputados moralos del Siglo XIX”, en la jornada del viernes 16.

En cambio el lunes 19 intervendrá fuera de concurso, Antonio González Cordero, que expondrá el trabajo: “Iter aquarum. El pantano del arroyo Quebrantas, obra hidraúlica desconocida para la administración del agua a la ciudad romana de Augustóbriga”. El siguiente trabajo, que será expuesto por sus autores, el martes 20 de noviembre, es “Historia, tradición y usos de la cerámica y el azulejo en Navalmoral de la Mata y su entorno”, desarrollado por Carlos Zamora López y Bartolomé Miranda Díaz. El miércoles 21, está prevista la intervención de Serafín Martín Nieto y Dionisio Martín Nieto, que hablarán sobre: Padrones de población de la Campana de Nuestra Señora de la Mata en el Siglo XVI”.

Por último el jueves 22, tendrá lugar la clausura de los coloquios con el trabajo: “Augustóbriga: de municipium a ruina” de Carlos J. Morán Sánchez, Macarena


Estamos de enhorabuena y, como antropólogxs, hemos de celebrarlo, hacerlo evidente y compartirlo. Sí, estamos de enhorabuena, y sirva esta entrada como recordatorio del ritual, necesario ritual para situarnos y festejar el acontecer de la vida, en este caso, de la vida de APEA, la Asociación Profesional Extremeña de Antropología. Y, ¿por qué? Porque Javier Marcos Arévalo, vocal de APEA y director de ETNICEX, Revista de Estudios Etnográficos, ha sido designado miembro del Consejo de Redacción de la Revista de Antropología Experimental publicada por la Universidad de Jaén.

La Revista de Antropología Experimental publica trabajos originales (poniéndolos en circulación online en formato PDF de libre acceso) referidos a cualquiera de las temáticas, corrientes y ramas que se relacionan con la Antropología Social en particular y el pensamiento crítico contemporáneo en general. Se admiten trabajos de investigación, ensayos, notas de campo, formulaciones experimentales y literarias que tengan la antropología social, la filosofía, las humanidades o los estudios culturales y sociales como centro de su acercamiento. Todo ello bajo los transversales del género, la ecología política, el arte y el pensamiento crítico.

Conscientes de la actual preocupación por los sistemas de indexaciones y las imposiciones a la academia, la Revista en todo momento busca la excelencia y la calidad, proponiendo un sistema de evaluación por pares ciegos, la inclusión de los trabajos en las principales bases de datos que nos admiten y el máximo cuidado en las formas y los contenidos. Pero tanto la dirección de la Revista, como el consejo de Redacción, no quieren verse bajo una única imposición, que desde fuera está mercantilizando, segmentando y cerrando el conocimiento y las formas de ponerlo en circulación. 



El orden del día de las agendas de los estudiosos de la alimentación está repleto de fenómenos que, formando parte de procesos históricos más amplios, deben ser tratados desde el conocimiento de las diferencias culturales, de las diversas formas de desigualdad social y de las implicaciones sociales, económicas y políticas que la comida tiene para la salud humana, el entorno y las sociedades. 

La producción, distribución y consumo de alimentos implica numerosos ámbitos y agentes en cualquier lugar y nos llevan desde las actividades agrícolas hasta el procesamiento de los alimentos, desde el restaurante o el comedor escolar al hogar, desde el individuo al grupo social; intervienen, a su vez, en el proceso de salud/enfermedad/atención. 

A pesar de la abundancia aparente, el sistema de producción alimentaria actual no asegura las necesidades básicas entre las personas, ni el reparto equitativo de los alimentos, ni la capacidad regenerativa de los recursos utilizados ni tampoco la preservación de la diversidad biocultural. Tampoco favorece la confianza en los alimentos producidos, ni el deseo tan humano como legítimo de querer preservar y mejorar la calidad de vida.

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